Octubre 30, 2007
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En la jerga automovilística se denominan “piques”, pero no son otra cosa que carreras clandestinas. Se realizan en todo el país, y chile no es la excepción.Cada jueves, viernes y sábado los arriesgados automovilistas ocupan las extensas rectas a lo largo de Chile . “Andan a más de cien kilómetros por hora, sin patente y con escape libre. ¿Entonces quien nos cuida?”, se cuestiona Marcela Piddo, una de las vecinas afectadas.Se reúne alrededor de una veintena de improvisados pilotos. No sólo corren. Además beben en la vía pública, poniendo en riesgo sus vidas y también las de los espectadores y transeúntes, muchos de los cuales vienen saliendo de alguna de las discoteques del sector.
Carabineros hace esfuerzos por controlar la actividad. Pero sólo lo consiguen transitoriamente, mientras las patrullas vigilan. Los automovilistas recuperan las pistas apenas la policía abandona el lugar.
En los últimos tres años, siete personas han muerto en distintos puntos del país debido a las arriesgadas maniobras que, por lo demás, no están acompañadas con las medidas de seguridad necesarias para carreras de este tipo .
Este ultimo tiempo se han habilitado pistas especiales para piques 1/4 de milla a lo largo de todo chile, pero todavia quedan corredores que no hacen caso y siguen compitiendo en las calles clandestinamente en un cuento que parece de nunca acabar .
Para mayor informaciòn visite Carreras Clandestinas .
Octubre 30, 2007
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Alerones, faros, llantas, paragolpes, retrovisores, equipo de música, tapicería, volante… Añadir o cambiar por dentro y por fuera los elementos del coche para reflejar su personalidad y sus gustos. Eso es lo que hace un tunero: modifica mecánica o estéticamente su máquina para personalizarla y acabar convirtiéndola en un ejemplar único. El tuning, una tendencia al alza, más que una afición, ha llegado a convertirse en un sector económico en auge. En Chile supera ya los 1200 millones de pesos al año.
Personalizar todo lo que es de nuestra propiedad puede entenderse como una forma de trasgresión a la cultura de masas y a la globalización que nos impone consumir exactamente lo mismo que nuestro vecino de al lado y el resto de habitantes del Primer Mundo. Una manera de sobresalir por encima del resto que algunos consiguen transformando su vehículo gracias a la técnica del tuning. Esta es la explicación sociológica o cultural de este fenómeno en auge que entiende la máquina como una extensión de la personalidad.
Aunque no están claros los orígenes concretos del tuning, su procedencia más remota se sitúa en la llamada Kustom Culture. Un fenómeno o movimiento social que surgió tras el fin de la II Guerra Mundial en Estados Unidos. Los jóvenes norteamericanos habían adquirido en la contienda conocimientos de mecánica y en Europa habían visto sus modernas y ligeras motocicletas. Este factor unido al crecimiento de la industria automovilística en Detroit y las nuevas inquietudes de la juventud provocó que nacieran los Hot Rods, jóvenes con una subcultura y señas de identidad propias que se extienden a la ropa, el lenguaje o la música. Entre ellas, la más destacable: la personalización de sus automóviles para conseguir modelos más rápidos y livianos, adaptados a su gusto estético personal. Todo bajo el lema “hágalo usted mismo”, es decir de manera artesanal y por un bajo coste. Actualmente se denomina con el término “hot rod” a modelos clásicos americanos de los años 20, 30 y 40 (normalmente con motores Ford o Chevrolet V8), en los que se han realizado modificaciones respecto a su original.
Para mayor informacion visite El arte de la transformacion .